La tentación de los helados caseros

La tentación de los helados caseros

Con este helado de moras calmarás la sed veraniega. - EFE

La leche, la nata y, en la mayoría de casos, los huevos, son las señas de identidad que le dan al helado ese aspecto cremoso; después tenemos el azúcar y los diferenciadores de sabor como el chocolate, los frutos secos, las frutas, los licores, el yogur e incluso el queso. Las frutas más adecuadas para los helados son las de aroma y sabor acusado como las naranjas, limones, manzanas verdes, fresas, moras, frambuesas, piña, melocotones, albaricoques...

¿Cómo se hacen?

Estos son los pasos básicos a la hora de preparar helados en casa: Se prepara la crema base, se enfría, se pone en la heladera y se mete en el congelador durante el tiempo necesario.

Si en el período indicado de congelación el helado no ha tomado la consistencia precisa, se puede dejar en el congelador todo el tiempo necesario, sin olvidar batirlo de vez en cuando. Los helados caseros pueden mantenerse hasta un año en el congelador en perfecto estado.

Para apreciar mejor el sabor del helado, debemos sacarlo del congelador unos minutos antes de llevarlo a la mesa o pasarlo a la nevera entre 10 y 15 minutos antes de tomarlo.

Caseros y saludables

Los helados caseros son más saludables de lo que pensamos:

Aportan calcio, pero solo si llevan leche en su composición.

Contienen vitaminas A, B2 o rivoflavina (básica para el crecimiento), E (protege los nervios, los músculos y el sistema cardiovascular), B12 y fósforo, lo que les convierte en un alimento muy beneficioso para las personas que padecen osteoporosis, debilidad inmunitaria o problemas dermatológicos.

No suponen un desequilibrio para la dieta, ya que si se eligen bien los ingredientes los helados no tienen por qué engordar. Solo lo hacen si llevan azúcar en exceso (cobertura de chocolate, frutos secos, nata montada...)

El helado es un alimento, no una golosina y una manera muy agradable de tomar calcio y proteínas, procedentes de la leche, y las vitaminas de la fruta.

Tomar helados es una excelente opción para personas con poco apetito, sobre todo niños y ancianos; esta es una forma sabrosa y saludable de proporcionar una inyección de energía.

Comer un helado puede ser una buena manera de completar la ración diaria de leche.

Ingredientes (para 4 personas):

4 cucharadas de miel

250 ml. de leche

2 huevos enteros y 2 yemas

50 gramos de pasas sin pepitas

4 cucharadas de cereales tostados

250 ml. de nata líquida

Preparación: Mezcla la leche y la miel y calienta sin que llegue a hervir. Pon los huevos (los enteros y las yemas) en un recipiente, bate y añade poco a poco y removiendo constantemente la leche caliente.

Coloca el recipiente en una olla al baño maría y deja, revolviendo, hasta que cuaje la crema, alrededor de unos 15 minutos. Aparta y deja enfriar. Vierte en un recipiente metálico y mete en el congelador.

Pasados 45 minutos, saca, bate y añade la nata montada a punto de nieve; deja en el congelador otros 45 minutos; saca, bate y añade las pasas y los cereales.

Mezcla el compuesto, tapa y vuelve a introducir en el congelador. Deja hasta que aparezca firme.

Helados de moras

Ingredientes (para 4 personas):

500 gramos de moras

250 gramos de azúcar glass

1 naranja

1 limón

250 ml. de nata para montar

Melocotón en almíbar

Preparación: Lava las moras y cócelas ligeramente con un poco de agua. Escurre, redúcelas a puré con la batidora y pasa por un tamiz apretando bien; añade el azúcar, revuelve a fondo y baña con el zumo de media naranja y medio limón; remuve bien.

Bate ligeramente la nata (no debe quedar dura) y mezcla con la fruta con movimientos envolventes.

Vierte el compuesto en un molde metálico, tapa e introduce 45 minutos en el congelador; saca y bate; vuelve a meter en el congelador y saca pasados otros 45 minutos.

Espera unos 20 minutos para que se ablande y sirve adornado con trocitos de melocotón.