Sabrosos manjares del Caribe

Sabrosos manjares del Caribe

Arepa de huevo, empanada de maíz, buñuelo, carimañola, papa rellena, patacón pisao. Algunas de las típicas frituras caribeñas - EFE

Para muchos es la soberana indiscutible de la sartén e irresistible delicia de paladares. Arrogante y provocativa tanto en el caldero como en el mesón, el variopinto ritual de su confección desvela la mestiza ascendencia de sus componentes, dentro de los que destaca el maíz, amarillo o blanco (un kilo alcanza para unas 20), el cual tras una o dos horas de remojo en agua queda listo para la faena de su preparación, que culmina con su amasado, con un poquitin de sal, para hacer una gruesa arepa redonda, que una vez precocida recibirá el ensamblaje de los demás componentes.

Dependiendo del gusto de quién lo prepare, a la carne molida precocida junto con picados de cebolla, tomates y ajo, se le añade un huevo de gallina crudo, que tras volver a cocerse, dará con la rica arepa o empanada con huevo.

Parentela en alza

Prima hermana de la anterior es la empanada de maíz. Aunque de menor tamaño, no deja de satisfacer a paladares de intenciones menos suculentas, en sus versiones de saladas y dulces, estas confeccionadas sin huevo.

Para preparar estas últimas, luego de amasado el maíz, se extiende una porción de masa a la que se le pasa un rodillo, para luego, manualmente cortarlas y darles una de sus tradicionales formas, de puntas redondas o cuadradas. Posteriormente se les introduce el ensamblado de carne molida aliñada y precocida y... a la sartén.

Cariñosamente se les llama buñuelitos y son una pequeña pero delicada ricura. Se les prepara de maíz verde o frijol blanco cabecita negra, ambos molidos y preparados de manera similar a sus primas las empanadas de maíz.

En el caso concreto de los buñuelitos de frijol, es indispensable poner los frijoles en remojo unas horas antes y precocerlos, si así se prefiere, en una olla a presión o "express", tras lo cual soltarán la piel o epidermis que se retira después de varios cambios de agua.

Posteriormente se muelen finos, agregándoles sal y azúcar. Se baten durante un buen rato, hasta que cuajen y se les pueda dar forma. Se echan con una cuchara sopera en un caldero con aceite bien caliente, al término de lo cual saldrán para hacernos trinar los sentidos.

Carimañolas o caramañolas

Son hijas de la yuca, el otro gran tubérculo americano, producto con el que durante milenios fundaron su dieta los amerindios de tierras templadas o calientes.

Su preparación se inicia con la sancochada de la yuca, luego de pelada y lavada, procurando no dejarla demasiado blanda, para poder más adelante molerla.

Una vez lista esta masa se hace una bola, dependiendo del gusto de quién las prepare, introduciéndoles un picado de cerdo o carne, o de queso y pescado durante la cuaresma, para quienes la guardan.

Ya listas, con una forma cilindroide, se echan en una sartén con aceite bien caliente y a degustar otro delicioso platillo del mágico mundo gastronómico del Caribe.

Con la yuca, también se hacen "Arepitas", que se consiguen luego de rayar, crudo, este delicioso tubérculo, tras lo cual se mezcla bien con yemas de huevo, confeccionando posteriormente unas bolitas que se meten al horno para que doren a gusto de quien las prepara.

También troceada la yuca sancochada, se echa a la sartén con aceite bien caliente y se hacen unas deliciosas tajaditas, ricas para acompañar picadas en horas de asueto o juerga.

Se hacen con plátanos, especialmente verdes. Se trocean, de a tres o cuatro pedazos por cada plátano bien grande y se precocen en aceite caliente. Después se sacan y se apisonan entre dos tablas de cocina o platos, para después meterlos en un baño de agua con aceite, sal, vinagre y ajo.

Finalmente se echan a la sartén para dejarlos tiernos, crujientes o tostados, dependiendo de quien los haga o encargue.

Es acompañante ideal de carnes, tanto de res como de cerdo, pescados, mariscos y arroces, y engullidos como complemento de guarnición en días de campo o playa son de una incomparable exquisitez.

Cortado también el plátano en pequeñas rodajas, se hacen unas exquisitas "tajaditas" siempre muy al gusto de grandes y pequeños, que las disfrutan a plenitud.

Papas rellenas

Aunque este tubérculo no es autóctono del Caribe sino de las frías planicies andinas, su consumo es universal por lo que su preparación también llena las expectativas culinarias y gastronómicas de cualquier parte del universo.

Se sancochan y pelan varias papas de gran tamaño y simultáneamente se prepara un picado o preparado con 5 o 6 tomates, 6 onzas de masa o pierna de cerdo y 1 o 2 cebollas. Al tiempo se prepara un batido de huevos, bien cuajado.

Una vez sancochada, se rellena la papa partida en dos y se pasa por el batido de huevos antes de freírse en aceite bien caliente y a comer.