Antes de morir ¿qué te gustaría comer?

Última comida de asesinos

Última comida de asesinos

- Thinkstock LLC/Picture Quest

"La comida perfecta... ¿para morir satisfecho?"

Los asesinos seriales, han existido desde tiempos antiguos y han dedicado su vida a sentirse satisfechos matando personas. Cuando los capturan, regularmente son llevados a juicio y condenados a muerte en estados de la Unión Americana. Pero existe una regla en estos lugares: antes de ser ejecutados, pueden pedir una última comida para morir "satisfechos".

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A continuación conocerás los platillos que pidieron 10 asesinos famosos antes de ser conducidos a su última caminata por la vida.

Gary Leon Brown
Este hombre a pesar de no haber cometido asesinatos en masa, con uno solo fue más que suficiente para que en el estado de Alabama, en el año 2003, lo sentenciaran a muerte. Lo curioso fue que al momento de pedir su "última cena" sorprendió a todos: un sándwich de helado. 

Ted Bundy
Uno de los asesinos seriales más famosos por cometer más de cien asesinatos de mujeres. Este hombre poseía un carisma con el cual conquistaba jóvenes y las llevaba en su automóvil hasta el lugar de su muerte. Fue ejecutado en 1989 en el estado de Florida y lo que quiso comer para despedirse fue: filete de carne, huevos, papas fritas y un café americano.

Stanley "Tookie" Williams
Este hombre se volvió un pandillero muy conocido en Los Angeles, California. Fue detenido por el asesinato de una familia propietaria de un hotel de la misma ciudad en 1979. Su sentencia fue aplazada hasta el 2005, ya que se volvió famoso por escribir libros para la juventud aconsejándoles que no se unieran a ninguna pandilla y los riesgos de ser parte de una. Antes de morir, solicitó que le preparasen: un plato de avena comercial y un poco de leche para acompañarla.

Aileen Carol Wuornos
De las muchas asesinas famosas, ésta mujer pasó a al salón de la fama de los asesinos por su "modus operandi". Habiendo sido abusada desde niña, decidió vengarse de todos los hombres. Se hacía pasar por prostituta y, una vez en su carro, los asesinaba. Su sentencia de muerte se cumplió en el estado de Florida en 2002 pero con una petición culinaria muy sencilla: una simple taza con café americano.

Karla Faye Tucker 
Asesina por placer, así la denominaron los psicólogos que la trataron antes de morir ejecutada por inyección letal. En 1983, Karla mató a un joven y a su novia por haberla descubierto robando el negocio de éstos. Ella comentó que al matar a la mujer sintió un placer sexual indescriptible. Para cenar, solicitó que le dieran: una ensalada con su respectivo aderezo, un plátano y un durazno para acompañar. Murió en 1998.

Timothy James McVeigh
Se le encontró culpable por los cargos de asesinato por atentado terrorista. Colocó explosivos afuera del  edificio federal Alfred P. Murrah, donde existían oficinas del FBI, matando a 168 personas y lesionando a más de 500. Su ejecución se dió la tarde del 11 de junio de 2001. Su última petición para cenar un día antes fue: un litro de helado de menta con trocitos de chocolate.

Gerald Lee Mitchell
Cuando era un adolescente de 17 años, se dedicaba a la venta ilegal de mariguana. En una "transacción" asesinó a dos jóvenes que le querían comprar producto. Horas más tarde asaltó a una mujer que, al negarse a que le quitara su collar, la asesinó también. La corte lo sentenció a morir por inyección letal en octubre de 2001. Su última comida no fue comida, sorprendentemente fue: una bolsa completa de dulces Jolly Ranchers.

Victor Feguer
Vagabundo que eligió a su única víctima al azar en una guía telefónica. El Dr. Edward Bartels fue el desafortunado que el asesino escogió para matar. Lo secuestró por una horas y después le disparó con una escopeta, abandonándolo en un campo de siembra. Se le ejecutó en el estado de Iowa y su último bocado se lo dió a nada más ni nada menos que:  a una aceituna. Sí, como leíste, una aceituna.

Charles Francis Rumbaugh
Por robar una joyería a la edad de 17 años, fue que tuvo que matar al dueño, ya que lo descubrió mientras cometía el crimen. Se le detuvo a los pocos días y sentenciado a morir con una inyección letal en el año de 1985, en Texas. Lo insólito es que pidió a los oficiales encargados de concederle su última cena le llevaran a su celda: un simple vaso con agua natural y una sola tortilla.

Reginald Lenard Reeves 
Este hombre fue encarcelado y sentenciado a morir el 9 de mayo de 2002, en Texas, por el asesinato, violación y estrangulación de la pequeña Jenny Lynn Weeks, una niña de 14 años de edad. Como parte de su menú un día antes de que se cumpliera su sentencia pidió: una lata de refresco de cola y solo cuatro piezas de pollo frito.